Cuando más bonita estaba la relación que manteníamos Francina y yo, e incluso barajaba la drástica posibilidad de dejar a mi novia, y empezar una arriesgada e incierta aventura amorosa con ella, en Eva Española estaba a a punto de desencadenarse un hecho que cambió, en cierto modo, mi vida laboral, y por ende también trastocó mi vida personal.




Nos informaron que en Barcelona sólo se quedarían los de las oficinas.
Las maduritas del almacén Divina, Magda y uno de los repartidores, se trasladarían a la fábrica de Manresa, con lo cual el transportista elegido, tendría que encargarse de todo el reparto. A pesar que Juan llevaba muchos años en Eva, y alguna vez había hecho el reparto de la provincia de Barcelona Gerona y Tarragona, sorprendentemente, Manel optó por Jaume. En esta decisión influyó bastante la opinión de los representantes; las peluqueras solían hablar muy bien del jovencito, que no llevaba traje de la empresa, cómo era costumbre en los otros repartidores.
Las maduritas del almacén Divina, Magda y uno de los repartidores, se trasladarían a la fábrica de Manresa, con lo cual el transportista elegido, tendría que encargarse de todo el reparto. A pesar que Juan llevaba muchos años en Eva, y alguna vez había hecho el reparto de la provincia de Barcelona Gerona y Tarragona, sorprendentemente, Manel optó por Jaume. En esta decisión influyó bastante la opinión de los representantes; las peluqueras solían hablar muy bien del jovencito, que no llevaba traje de la empresa, cómo era costumbre en los otros repartidores.
Obviamente el almacén de la fábrica era mucho más grande, por lo que pusieron a dos chicos para ayudar a las dos maduritas. David y Enrric fueron los elegidos, además de vivir en Manresa, el primero era hermano del jefe, aunque no tenía ningún privilegio por ello. Teníamos muy buen rollo, ya que los tres tocábamos en un grupo de Rock. Tenían una banda en la que David era el guitarrista y Enrric se encargaba de la batería.
He de reconocer que cuando les pedía ayuda para cargar los pedidos que tenía que repartir, dejaban lo que estuvieran haciendo, para echarme una mano. De hecho gracias a su ayuda, yo podía pasar cuentas, mientras ellos colocaban los paquetes en la furgoneta, como previamente les había indicado.
Yes que me gustaba salir pronto, y estar en la peluquería que me cayera más lejos ,,,,,, a las 9 h. que era a la hora que abrían.
He de reconocer que cuando les pedía ayuda para cargar los pedidos que tenía que repartir, dejaban lo que estuvieran haciendo, para echarme una mano. De hecho gracias a su ayuda, yo podía pasar cuentas, mientras ellos colocaban los paquetes en la furgoneta, como previamente les había indicado.
Yes que me gustaba salir pronto, y estar en la peluquería que me cayera más lejos ,,,,,, a las 9 h. que era a la hora que abrían.
Los lunes no salía de reparto, aprovechaba para hacer algunos transportes que necesitaban los laboratorios, ayudar en el almacén, y hacer un poco de vida social con las muchas compañeras que allí trabajaban. A la hora de salir cargaba los pedidos de las peluquerías que abrían los lunes, y bajaba a Divina para Barcelona.
En esta nueva etapa seguía teniendo mi ruta , los mismos días laborables, pero el doble de reparto , pues ahora también tendría Barcelona. Me compraron una furgoneta todavía más grande, la Mercedes Sprínter , además les cobraba recibos, a las que no pagaban al contado, y de esas habían unas cuantas en Barcelona capital. 


No hay comentarios:
Publicar un comentario