XVII
Própel era el nombre de la primera empresa en la que trabajé. Constaba de un laboratorio, en el que se creaban las fórmulas con las que se hacían toda una gama de productos de peluquería, Wáycont, Además tenía una planta de envase, de donde salían listos para ser utilizados. Para ello contaban con varios representantes y un par de repartidores. La empresa estaba dirigida por dos socios ; Miquel y Viçens , a este último le caía muy bien. Era muy cachondo, pero a la vez muy rígido con el trabajo . Éste me llamó a su despacho
- como ya sabes el mes que viene finaliza tu contrato, yo voy a montar una nueva empresa, Ccipsa, en La Verneda , para distribuir los productos Waycont y no tener que hacerlo desde el mismo laboratorio. Me llevo conmigo a representantes y repartidores. Pero me hace falta un tío que se encargue de controlar y colocar los productos que traigan de Própel. Para después hacer los pedidos y llevar el control de éstos con el fin de saber lo que tenemos que pedir cada semana . Para que quede bonito le llamaremos …mmm, ¿Qué te parece: jefe de almacén?
- Creo que esto puede ser el principio de una gran amistad
- Jajaja, siempre tan bacilón, pero no olvides que yo soy el jefe, creo que te va a gustar bastante trabajar en Ccipsa. En la planta de arriba voy a hacer una escuela de peluquería efectivamente , nuestra relación fue muy buena. Sin lugar a dudas puedo afirmar, que es el jefe con el que mejor me he llevado. Incluso fue quien me animó a que me sacase el carnet de conducir en horario de trabajo, indispensable para mi futuro cómo transportista. También fue él quien me propuso ir a la autoescuela, que había justo al lado.
Otra prueba del buen rollo que existía entre nosotros dos, fue el de la elección de la nueva recepcionista, ya que Ana la que hasta la fecha, se había encargado de la recepción, se casó y decidió dejarlo. Vicens me dijo que ponía en mis manos , la elección de una candidata, a la que él le haría la consiguiente entrevista. MªJosé, que entonces salía con Barbi, fue la chica que le presenté, finalmente acabó siendo mi compañera de trabajo . Por aquél tiempo Barbi también trabajaba en La Verneda, muy cerca de Ccipsa, más concretamente en Mártins, una conocida tienda de discosdel barrio.
Allí fue donde compré el primer lp, de un grupo desconocido para mí, pues el tipo de música que hacían, no era precisamente el que escuchaba . Pero un día oí una versión del clásico “Missing You” de John Waite, por un grupo español. Quedé alucinado con la voz del cantante, un tal Pablo Perea de La Trampa , y el tema era; “Te echo de menos “ ; a partir de aquel momento se convirtieron en una de mis bandas favoritas; es la mejor versión, de las muchas que se han hecho del mítico tema. La dueña de Mártin’s tenía una hija, Alis. Por las tardes iba a ayudar, yendo a comprar lo que su madre le mandaba. Yo cuando acababa de trabajar , me pasaba por allí y acompañaba a Alis a hacer los recados que le mandaban. Y sucedió lo inevitable ; acabamos enrollándonos. Alis me confesó que estaba enamorada de Barbi. Le ayudé a conseguirlo , y ella me presentó a Marga, con la que acabé liándome y yendo los cuatro juntos.
La casualidad quiso que durante un tiempo , me encargara del reparto. Uno de los transportistas se había lesionado un ojo, yendo a coger bolets. Yo ya me había sacado el carnet de conducir . Víctor , el repartidor que se hizo daño, propuso que le acompañara, y me encargara de conducir. Entonces me di cuenta que aquel trabajo realmente me gustaba. Debido a mi gran locuacidad, Vicens me animó a entrar en el equipo de los representantes, y aunque me fue bastante bien, lo dejé; no me gustaba nada ir con traje, corbata y zapatos, aunque he de reconocer que no me quedaba nada mal
La casualidad quiso que durante un tiempo , me encargara del reparto. Uno de los transportistas se había lesionado un ojo, yendo a coger bolets. Yo ya me había sacado el carnet de conducir . Víctor , el repartidor que se hizo daño, propuso que le acompañara, y me encargara de conducir. Entonces me di cuenta que aquel trabajo realmente me gustaba. Debido a mi gran locuacidad, Vicens me animó a entrar en el equipo de los representantes, y aunque me fue bastante bien, lo dejé; no me gustaba nada ir con traje, corbata y zapatos, aunque he de reconocer que no me quedaba nada mal
A partir de entonces mi buena relación con multitud de peluqueras se iba a convertir en una constante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario