miércoles, 30 de abril de 2014

CAPÍTULO IX

IX     



   No sé cómo, cuándo, ni porqué, de repente un verano se ponía de moda determinado pueblo. Lo cierto es que cada año la gente de las distintas urbanizaciones de alrededor, iban a éste, eso sí, sin dejar de  lado al  del año anterior. Por lo que cada verano, era más complicado saber por donde se moverían, Íngrid, Irene y los dos carcamales de sus novios. Eso no evitaba que yo  siguiera teniendo rolletes. Aquel año se había puesto de moda Sant Pere de Riudebitlles. Allí conocí a Sara, que en aquel momento ,estaba un poco mosqueada con su novio . Al principio, hablaba mucho  conmigo  para darle  celos; ”tanto va el cántaro a la fuente …” al final acabé saliendo con ella.
     
    
 Cierta noche Cisco y yo fuimos a cenar al pub de Sant Pere; en la sala de abajo, había una barra y varios sofás, arriba, en la entrada también tenían otra, pero ésta con cocina.    
- hola ¿ Puede hacer un par de bocadillos?
-pregunté al camarero, ya que era un poco tarde 
-sí, por supuesto, todavía tenemos la cocina abierta   
-pues a mí me vas hacer… uno de fránkfurt en pan de pagés con tomate; y le pones mayonesa, kétchup y mostaza
- a mí me pone lo mismo que a mi suicida amigo, no voy a permitir que muera solo       
-y  los señores ¿Qué van a querer para beber?   

-los señores no sé, pero nosotros un par de tanques …de cerveza
-Para hacer que la espera fuera más amena, pedimos dos  claras.
   Había bastante gente sentada mirando la pantalla de cine, que estaba colocada en la pared de enfrente de la barra. Aquella noche tocaba   una no demasiado conocida de George Lucas;  
“Hówar, un nuevo héroe ”;un pato de peluche, que vivía entre personas normales. Al  final   salía cantando y tocando la guitarra con su banda , marcándose un solo  alucinante.
     Al acabar los bocatas, nos tomamos unos  carajillos  de ron Pujol   
   Cuando ya habíamos pagado, nos dirigimos hacia el pub. Antaño ,había sido una casa de pagés, por lo que los escalones eran muy anchos. Y sucedió lo que nunca debe pasar, cuando bajas unas escaleras y abajo, hay un buen número de chicas. Los escalones estaban,bastante húmedos; yo llevaba, encima,una clara, un tanque de cerveza, un carajillo de Ron y , ahora que recuerdo, el dueño nos invitó ,a un chupito de whisky. Lo que me sucedió a continuación, no tiene disculpa  alguna. 


   Ya casi habíamos acabado de bajar, faltaban los últimos   peldaños para llegar a  la a estancia inferior, cuando pegué un resbalón de tres pares de cojones. Gracias a mi más que notable  agilidad, pude  apoyarme sobre la barra, detrás de la que se encontraba una bonita camarera. Sin mediar comentario alguno sobre el gran resbalón                       
 - un Pássport con dos hielos, uno si no te importa chupado
                                                
-sus deseos son órdenes pero, no creo que le guste a Sara.
-A todo esto, la gente me miraba, flipando todavía, con mi accidental entrada                 
 -¿qué pasa? cada uno baja las escaleras cómo le sale de las pelotas -en aquellos instantes llegaba Sara con una amiga, Manolita 

-este es Cisco y él es Jaime –a partir de aquel momento, su amiga y yo, empezamos una animada  charla, que duró toda la noche. No había duda, entre nosotros existía un gran “feeling”. Al cabo de  unos días  le dije a Sara que me gustaba mucho su amiga y que creía, que a ella le pasaba lo mismo conmigo. Así fue cómo empezamos una original  relación amorosa, que duraría varios veranos. Incluso a veces quedábamos en Barcelona, pues ella era de Sant Pere. Casualmente, poco antes del accidente, nos vimos y fuimos a Sant Just d’Esvern a tomarnos algo.  



No hay comentarios:

Publicar un comentario