miércoles, 30 de abril de 2014

CAPÍTULO XX

 XX


   Yo vivía en La Salud, barrio un poco conflictivo de la periferia de Badalona. Pero la mayoría de mis amigos estaban en San Adrián, y aunque todavía no tenía coche, iba bastante a menudo por allí. Solíamos sentarnos en el tranquillo del Banco de Sabadell, que compartíamos con los choros de San Adrián; sin problemas, eran coleguillas. Por allí se movía bastante gente que estudiaba en el Eugeni d’Ors. Marta tenía mucha amistad con Pilou y Ramón, ya que eran muy buenos chicos, todo lo contrario que el golfo de Jaumetas … 
¡Pero mira tú por dónde!, Acabé saliendo con su hermana. Fue ella precisamente quien me la presentó; Lali se trataba de una rubia y muy apetecible heavytota. Era la primera chica de San Adrián con la que salía. la segunda fue Montse, con la que estuve un poquito antes de finiquitar del todo con Lali. En la misma acera, un poco más a la derecha, se encontraba el Ski, bar donde íbamos muy a menudo. Allí precisamente conocí a Lidia, amiga de Montse, con la que acabé saliendo. Un día trajo a una prima; desde la primera vez que nos vimos, ya nos caímos muy bien, y desde entonces venía cada día. Recuerdo que tenía unos pechos increíbles,y era más bien tímida. Acabé dejando a su prima y enrollándome con ella, pero sin apenas compromiso, aunque quería formalizar nuestra relación, yo no estaba por la labor, y acabamos dejándolo.

El Ski era un poco pijo, no obstante estaba al lado del Copacabana, única discoteca de San Adrián . Viernes, sábado y domingo se llenaba de pijas, que antes de entrar y después de salir, se tomaban algo en el Ski. Nosotros no solíamos ir al Copa, pero alguna noche, empujados por el afán de ver a tías buenas moviendo sus cuerpos, nos habíamos dejado caer por allí. Eran muchas las veces que no nos dejaban entrar. La verdad … Nuestro estilo no encajaba demasiado con la clase de gente que va a discotecas, por no hablar de la forma de vestir. Pero de vez en cuando, encontrábamos algún portero-persona, y no el típico amargado que suele trabajar de machaca, porque no sabe hacer nada más . Una de aquellas noches conocí a Mariana , una guapísima morena que bailaba muy sensualmente, pero de una forma muy natural. Estuvimos saliendo varios meses, siempre íbamos solos, sin ninguna pareja más. 


   En el Ski,  junto con Marco, conocimos a Conchi y Ana. Después de quedar varias veces fuera de San Adrián, acabé manteniendo una larga relación con Conchi. Fue la primera de una larga lista de “lolitas", con las que tuve una historieta.                                              

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