miércoles, 30 de abril de 2014

CAPÍTULO VII

VII


 La primera torre era una cabaña prefabricada, propiedad del abuelo de Quique , pero los fines de semana y las vacaciones de Verano la compartía con su hija Carmeta, que era la hermana de la madre de mi amigo, estaba casada con Jose, este le llevaba unos cuantos

años, pero no se notaban demasiado debido al carácter de él; se trataba de un tío muy cachondo y con un finísimo sentido del humor. Tenían dos hijos,  Juanmi y la preciosa Noemi . Con ella tenía una original historia. Cada Verano nos enrrollábamos al principio de las vacaciones, luego pasábamos uno del otro y cuando se acababan  estas,  volvíamos a estar juntos al menos una última noche. Arriba  del todo se encontraba la torre de nuestro gran amigo Cisco ,junto con nosotros dos fue uno de los fundadores de Los Destrossaos, mítico equipo de fútbol sala de Can Verdaguer. El primer año ganamos un torneo que patrocinaba Salsa , la discoteca de Sant Quintí de Mediona. Entre otros  hicieron de árbitro, mi primo Ricardo y mi hermanastro Luco, que años después moriría por culpa de la puta heroína. Era todo un personaje, le debo gran parte de mi carácter, no en vano vivió varios años en casa. Cuando vivía en su piso , fui muchas veces, pues aunque nos llevábamos unos cuantos años, teníamos una muy buena relación. Más que compartir un hermano, éramos amigos.                        
Cómo capitán fui el encargado de recoger el trofeo , mas no duró mucho , lo perdí en la celebración que organizaron en Salsa. Un Verano después ya estábamos jugando en la liga de Sant Joan de Mediona. No teníamos portero , se lo propuse a Marc, un heavy que veraneaba allí. Lógicamente aceptó encantado , pasaría a formar parte de Los Destrossaos. Raquel, hermana de Marc, venía a todos los partidos , fue la primera chica de Sant Joan con la que me lié. Al año siguiente lo haría con Tere, camarera del bar de la piscina. 
                                                                                                            Delante de la torre de Cisco, la carretera se ensanchaba bastante. Era la última  casa por el lado oeste de la urbanización. Enfrente estaba la del doctor, el hijo era novio de la hermana de mi colega, por eso los padres de éste, tenían unas llaves, lo que aprovechábamos para jugar al pin-pong, y beber un buen cognac sentados en los grandes butacones de un muy amplio salón. Uno de aquellos fines de semana, que no estaban ni los padres de mi amigo, ni el doctor, aproveché la habitación de Cisco, para estar con Merche, una amiga del terreno. Cómo si se tratara de una película del casposo cine erótico  italiano, me vi obligado a saltar por la ventana. Cuando iba por el aire , me percaté que el suelo estaba más lejos de lo que creía. Vaya que pasé el día en el Hospital Sant Sadurní d ‘  Anoia, en el que me vendaron las piernas hasta las rodillas, cosa bastante incómoda para llevar en verano, por lo que decidí quitármelas a los pocos días; fue en la piscina de Can Verdaguer, con la inestimable ayuda de Carmeta , madre de Noemí.                                                 -Después de este pequeño paréntesis, continuemos con la visita a la torre de Cisco.

      
Cuando llegamos, Quique hizo medio-trompo levantando una gran polvareda . Cisco  estaba tomando el sol en una amaca. Salí del coche y tapándome los ojos 
  -tu bañador está haciéndole daño a mi delicada vista 

-venga ya! No me hagas hablar de tu buen gusto a la hora de elegir bañadores, que yo sí casi me quedo ciego al ver el tuyo  
 -de acuerdo que no me queda cómo a Eva, la hermana de Quique, pero tu no me quitas ojo de encima, piratón –dije a la vez que le cogía el paquete.  Eva había vuelto de Italia , allí vivía con su pareja, un motociclista italiano. El  amor se acabó, y  volvió a casa de sus padres, pero no vino sola, traía a Pipo, un pequeño perro, que aunque no me caía demasiado bien, era de una chica extremadamente atractiva , y muy simpática conmigo, a pesar de su fuerte carácter. Ya la primera vez que nos vimos, noté un feeling especial, que quedó corroborado con varios años de una relación muy especial , pero haciendo caso a Quique, y también , todo hay que decirlo , a mi temor que ella viera en mí, sólo al simpático amigo de su hermano, que además tenía rollo con su prima, no me atreví nunca a pedirle una relación más seria . Lo que no olvidaré nunca, es la primera vez que vi a Eva en la piscina, el biquini tanga que llevaba, corroboró mis sospechas que Eva poseía un muy bonito y espectacular culo …                                                          Volvamos a la torre de Cisco … Quique venía riéndose y  apartando con las manos el polvo que había levantado.  
 -no sabía yo que los de Collblanc fuérais así de garrulillos 
-sí, pero no tanto cómo los de Viladecans  

-vale, una vez ya nos hemos saludado con nuestra característica efusividad , pasemos a  lo realmente importante ,vamos a por nuestra acostumbrada y recomendada “Operación Xibeca”. Fue un médico el que me dijo que esto me iría de puta madre para desatascar los riñones-con un tono de voz reflexivo-la verdad es que no recuerdo exactamente cuales fueron sus palabras, la noche anterior había pillado un pelotazo bastante considerable. Estoy perdiendo memoria -las carcajadas de los tres resonaron en todo Can Verdague. La “Operación Xibeca” la realizábamos cómo antaño, cogíamos las motos y Cisco se colgaba en el hombro, con un foulard, un viejo radio-cassette, teníamos preparado el “Summer Nights” del 5150 de Van Halen.  

2 comentarios:

  1. Espectacular presentación, narración y descripción de lo contado. El video final he flipado, por un momento estábamos allí en la operación xibeca. He viajado por la maquina del tiempo, que buen rollo.

    ResponderEliminar
  2. Eso no lo sabía ��Lo e leído uf no tengo palabras para esperar lo que siento... pero igual no entendido bien ... lo que escribiste de tu Hernando.

    ResponderEliminar