XXIII
Subía por Alegre de Dalt, dirección Sant Lluis, que era la calle donde se encontraban las oficinas de Eva Española, era la empresa en la que tenía concertada la entrevista. Iba mirando los distintos comercios , pues en aquella calle tenía que estar el almacén-tiendda de mi futuro probable trabajo.
Una madurita me observaba riendo, y cuando llegué a su altura, observé que el rótulo de encima ponía:
Eva Española.
- tú debes ser Jaume, el chico que viene a la entrevista de trabajo-asentí con la cabezaUna madurita me observaba riendo, y cuando llegué a su altura, observé que el rótulo de encima ponía:
Eva Española.
-la agencia envió la carta que les mandastes, a sr. Rosell, al jefe, le debió gustar mucho, pues nos la leyó a todos.
A la izquierda del mostrador estaba la entrada a un gran almacén, al final de éste, una puerta iba a dar a los lavabos, y después un corto pasillo que acababa en una pequeña recepción, era la entrada principal, que daba a la calle Sant Lluis. Unas escaleras conducían al primer piso, donde se encontraban las oficinas. En el segundo piso había cómo una especie de laboratorio, y una pequeña peluquería, donde se hacían demostraciones con los nuevos productos que Eva sacaba al Mercado
- El despacho de Manel Rosel estaba ubicado al principio de una gran sala de oficinas, en las que había un gran núnero de chicas, que ya sabían de la llegada del nuevo repartidor, autor de un muy original currículum.
- La secretaria del jefe me llamó al despacho . Manel tenía en la mesa mi currículum, el cual analizó conmigo. El repartidor de Tarragona, Gerona, y la provincia de Barcelona, era algo mayor , y prefería trabajar en la fábrica que Eva tenía en una urbanización de Guardiola de Berguedá , pueblo muy cercano a Manrresa. Allí se fabricaban y envasaban los productos. Carmen , secretaria de Manel, empezó a redactar una lista , con todo lo necesario, para hacerle el contrato al , probablemente, mejor repartidor del mundo de las peluquerías.


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