XXI
Ya la había visto otras veces, pero siempre desde el coche de Ramón.
Aquel día me la encontré caminando. Se trataba de una morenaza con una increíble mini-falda tejana
-siempre me han gustado las mini-faldas , pero no me quedan bien, ¡que rabia!
-jajaja, es que eres muy delgado
Yo iba al Ski, me apoyé en la pared de al lado del Copacabana, mirando hacia donde se dirigía Esther, ese era el nombre de la chica, gracias a la que nos conoceríamos Barbi y yo. Pasó por delante del Ayuntamiento, giró la primera calle a la derecha, donde estaba la comisaría, cruzó la carretera, para meterse en el Anastasi, bar visitado por numerosos adolescentes. Años antes había estado concurrido por una peña que se pasó con la droga.Sin decir nada a nadie, salí del Ski, y fui a tomar algo al tal Anastasi. Pedí una birra en la barra, y me giré para ver si estaba Esther. Al verme vino hacia mí a darme dos besos, y a decirme que me sentara en la mesa donde estaba con un montón de gente, la mayoría de los cuales me cayeron bastante bien, por lo que a partir de entonces, fui varias veces, y al final me pasaba mucho más por allí, que por el Ski .
Los primeros que conocí fueron Barbi, Canta y Oscar.
- tú debes ser el famoso Barbi
Los primeros que conocí fueron Barbi, Canta y Oscar.
- tú debes ser el famoso Barbi

-y tú … Jaime

Barbi salía con MªJose, que era muy amiga de Sonia y Rosalía, lo que aproveché para liarme con esta última, aunque quien realmente me gustaba era Sonia. Mi relación con Rosalía creó una pequeña desavenencia entre Canta y yo, pues él había estado con ella, y por lo visto todavía le gustaba, cosa que no me había comentado. Esta situación no duró demasiado, y para limar asperezas quedamos con dos de las chicas con los pechos más grandes del Anastasi; Mayka y Roser. Con esta última terminé teniendo tema. Su cara me recordaba mucho a Ana Laura, aquella chica de Elda con la que tuve una historieta. En resumidas cuentas, la amistad entre Canta y yo, aumentó considerablemente, hasta el punto de ir siempre juntos.
- Por aquel tiempo Sant Adrià estaba dividido por las que preferían a Barbi, y las que optaban por mí. No voy de nada, es rigurosamente cierto. Aunque yo me lo tenía que currar mucho más, Barbi era realmente guapo. No quiero pecar de falsa modestia, yo era más bien atractivillo, pero mi principal arma era una increíble verborrea.
Con Canta, Barbi y Oscar, solía hablar de música.
Al primero le gustaba mucho Bon Jovi, a Canta, los Kiss; aunque tuvo una temporada que se puso un poco pesadito con Stripper, sobre todo al principio de conocernos.
Mis preferidos eran los Whitesnake, bueno más bien David Coverdale. Pero primordialmente nos gustaba el mismo estilo, además los cuatro éramos del Barça.
- Ya hacía algún tiempo que Sonia y yo, nos sentíamos fuertemente atraídos, por lo que salíamos muy a menudo con Barbi y Mª José. Aunque nosotros no éramos pareja, nos comportábamos cómo tal. Cuando estuvo trabajando en una papelería, fui a buscarla varias veces, ella también había ido a Exclusivas Vip, para ir juntos hasta San Adrián. Incluso varias veces la acompañaba a pasear al perro. Pero lo que no teníamos, era ningún tipo de relaciones sexuales. MªJosé tenía la certeza que la frenaba las muchas chicas con las que yo había estado, no quería ser una más, y se proponía ponérmelo realmente difícil. Yo tenía otra teoría; no le conocía ningún rollete, por lo que su inexperiencia era más que evidente.
Además era algo mayor que ella, y arrastraba una muy justificada fama de estar con muchas chicas a la vez , pero desde que la conocí, había dejado aparcada a un lado esta ancestral práctica. Ya estaba un poco cansado de ésta tontería de Sonia, por lo que pensé que un cambio de aires no vendría nada mal. Lo que antaño había sido el Horóscopo, ahora se llamaba Cambio Radical, y el nombre no era lo único que cambiaron; la fisonomía, el enfoque, el estilo, y sobretodo la clientela, que era más joven, de acuerdo con los tiempos que corrían. San Adrián había crecido mucho, y era concurrido por mucha gente de diversos barrios de Badalona, sin ir más lejos, yo mismo era uno de ellos. Estábamos en la parte de dentro, fui hacia la barra a pedir una cerveza, en aquel momento entraba Mª del Mar, una chica que formaba parte de un grupito de adolescentes del Arriba y Abajo, en la época que iba con Conchi. Y la verdad es que entre nosotros no existía una gran relación, aunque tanto ella cómo yo, éramos de verbo fácil, pero cada uno iba a su rollo. Nos dimos un gran abrazo, quizás excesivo para la amistad que habíamos tenido. Ya no volví con la gente que estaba adentro, y nos sentamos en una mesa cerca de la entrada, hablando y hablando de cuando íbamos al Arriba y Abajo. A partir de entonces, quedamos varias veces, y al final acabamos liándonos. Pocos días después Canta me comentó que Sonia le había dicho que le dolía mucho vernos juntos; ¡Tócate los huevos! Cómo no me gustaba esta situación, algunas veces íbamos a casa de Mª del Mar, por la tarde no estaban sus padres. De esta manera evitaba el “sufrimiento” de Sonia, aunque en teoría, yo no sabía nada, pues ella jamás me comentó el asunto.
No sé cuando, donde, cómo, ni porqué Sonia y Conchi empezaron la amistad que les llevó a ser íntimas , yendo siempre juntas. Por extraño que pudiera parecer muy amenudo quedábamos los tres, incluso habían venido a repartir conmigo, ellas dos sentadas en el asiento que estaba a mi lado, era cuando trabajaba en Exclusivas Vip, la furgoneta era una Seat Terra, con dos únicas plazas delanteras, pero las dos eran pequeñitas, y no tenían mucha dificultad cuando una tenía que esconderse si pasaba la Urbana . Realmente formábamos un trío, cuanto menos curioso.

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