miércoles, 30 de abril de 2014

CAPÍTULO XIX

XIX



   Enrric había sido un excelente representante, pero cómo jefe denotaba  una gran inexperiencia.  Seguíamos recibiendo pedidos  por teléfono, de antiguas clientas suyas, e incluso salía alguna vez para hacer grandes ventas  a peluquerías importantes. Pero el equipo de vendedores que había formado, no le salío nada bien. Al cabo de algunos años, se vio obligado a cerrar Exclusivas Vip.



    Nunca había cobrado del Estado, y menos por no hacer nada; realmente me hacía bastante gracia que me pagaran sin trabajar, por lo que no me di demasiada prisa e  buscar nuevo empleo. Así que decidí ir a ayudar a Marta, cómo camarero en el garito heavy, que había montado en Malgrat de Mar, el David Glam House. Iba los viernes y me quedaba hasta el domingo. Chiche era un camarero que estaba trabajando allí, y estaba enamorado de una amiga de Marta, la que me presentó en el  Quijote, Paty. Precisamente ésta no tardó demasiado rato en aparecer 


-  hola Motley  - dirigiéndome al perro - ¿cómo se llamaba tu dueña?, es que no me acuerdo , jaja 


 - pues para haber soñado conmigo sin conocerme , tienes muy mala memoria


-   es que en el sueño tú pasabas por el paso de peatones , y no me dio tiempo a  preguntártelo


 - no me acordaba que tienes un rollo que no te lo acabas


 - y yo no me acordaba que fueras tan bonita

 - te recuerdo que yo no soy una de tus niñas de Sant Adrià, ya me ha comentado Marta que eres un play-boy con las jovencitas 

 - tengo la impresión que nos vamos a llevar muy bien, a pesar que seas mayor que yo 



-eres un melón - aquella fue la primera vez que me lo llamó, no iba a ser, ni mucho menos  la última. Yo en cambio le puse un alias mucho más original y bonito; “mi chica del Misisipi”, pues parecía talmente sacada de una obra de Ténnesse Williams que precisamente nació en Columbus ( Misisipi ). Paty  pasaba todos los días por el bar, venía a comer y cenar con nosotros, conocía bien Malgrat, ya que vivía allí. Por las noches-madrugadas , cuando cerrábamos el bar, nos íbamos de fiesta juntos . Al cabo de poco tiempo, nació una muy intensa amistad … A veces empalmaba y me quedaba a dormir en la playa , otras noches lo hacía en un motel, Pati se colaba en la habitación, para estar juntos. Llevábamos una historia de amor medio en secreto, no le gustaba que la considerasen cómo otra de mis chicas. Yo me aprovechaba de ello  no cortándome con las demás, aunque no lo reconociera, no le gustaba verme tonteando con otras, especialmente con Sandra, la hermana de Marta, con la que tenía historietas erótico-festivas. Nos llevábamos realmente bien y encima venía bastante a menudo, ya que su hermana era la propietaria del garito. También se
pasaban los sábados por la noche, unos cuantos colegas de San Adrián , con los que iba al Don Juan, uno de los bares musicales  más populares de Malgrat.            

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